El Papa en el Ángelus: sin perdón no podemos vivir en paz
El mensaje del Ángelus del Papa Leo XIV enfatiza que el perdón es esencial para la paz, advirtiendo que los rencores y la venganza pueden llevar al conflicto y la guerra. Cita el Evangelio de Mateo, donde Jesús dice que el perdón debe ser ilimitado, usando 70 veces 7 para simbolizar la plenitud. El Papa destaca la parábola del siervo perdonado para ilustrar que recibir la misericordia de Dios nos obliga a extender la misma misericordia a los demás. Se refiere a la experiencia de Pedro de la perdón de Jesús después de su negación, mostrando cómo el perdón divino puede restaurar las relaciones y fortalecer la misión de uno.
17 days ago
El papa León XIV dedicó el Ángelus del domingo 13 de septiembre al perdón como fundamento de la vida cristiana y condición para la paz. A partir del Evangelio de Mateo, destacó que perdonar sin límites permite superar el odio, el resentimiento, la división y la violencia, y presentó la experiencia de san Pedro como ejemplo del perdón que sana y restaura. 1
En su reflexión, el Papa afirmó que «sin perdón no podemos vivir en paz», porque los conflictos, las acusaciones, los rencores y la venganza terminan destruyendo relaciones, dividiendo familias y provocando guerras. 1
León XIV describió el perdón como una fuerza capaz de vencer el odio y las divisiones humanas. Según explicó, libera a las personas y devuelve la luz incluso en contextos marcados por la pobreza material y moral, la incertidumbre y el sufrimiento. 1
El Pontífice pidió a los fieles acudir a la Virgen María, Madre de la Misericordia, para aprender a perdonar siempre, incluso cuando resulte difícil dar el primer paso, y para difundir con perseverancia un amor capaz de desarmar el resentimiento. 1
La reflexión se basó en el pasaje del Evangelio de Mateo en el que Pedro pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar a quien le ofende, y si basta con hacerlo siete veces. Jesús responde que no siete, sino «setenta veces siete». 1
El Papa explicó que el número siete simboliza la plenitud en la Biblia. Por ello, la respuesta de Jesús invita a perdonar más allá de todo límite y sin medida, haciendo del perdón un rasgo fundamental de la vida cristiana. 1
Jesús ilustra esta enseñanza mediante la parábola de un siervo que tiene una deuda prácticamente imposible de pagar. Aunque el amo le perdona por pura misericordia, el siervo se niega después a mostrar la misma compasión hacia otro compañero que le debía una cantidad menor, por lo que acaba siendo castigado. 1
A partir de esta parábola, León XIV señaló que el don y el perdón están en la base de la existencia humana, ya que todo se recibe de Dios por amor y nadie puede considerarse perfecto ante esa bondad. La gratuidad, añadió, no solo es el origen de la vida, sino también la mejor norma para la convivencia. 1
El Papa presentó también a san Pedro como testigo del poder restaurador del perdón. Después de negar y abandonar a Jesús durante la Pasión, Pedro se encontró con el Cristo resucitado, quien le preguntó si lo amaba y volvió a invitarlo a seguirlo. 1
León XIV subrayó que el encuentro se produjo como si la negación no hubiera ocurrido. Ese amor que perdona y sana confirmó a Pedro en su misión como primero de los apóstoles. 1
Según ZENIT, el Papa recitó la oración mariana desde el balcón del apartamento pontificio ante cientos de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro. Vatican News situó el momento en la plaza de San Pedro, sin detallar de la misma manera el lugar exacto desde el que se dirigió a los fieles. 1*
El perdón es condición indispensable para la paz cristiana
Sí. Para la fe cristiana, el perdón es una condición indispensable para alcanzar la paz verdadera, porque rompe la espiral del odio, la venganza y el resentimiento. La paz de Cristo comienza con la reconciliación con Dios y se prolonga en el perdón a los hermanos: “perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos…”
Sin embargo, perdonar no significa aprobar la injusticia, olvidar el daño o renunciar a la verdad. La paz exige también justicia: reparar, proteger a las víctimas y reconocer el mal cometido. El perdón no se opone a la justicia; la completa, porque sana las relaciones y evita que la justicia se transforme en deseo de venganza.
Por eso, el perdón cristiano no es debilidad, sino un acto de caridad y valentía. Puede comenzar incluso cuando el ofensor aún no reconoce su culpa. La reconciliación plena, en cambio, normalmente requiere arrepentimiento, verdad y conversión de ambas partes. Es un camino difícil y gradual, pero posible con la gracia de Dios.
En síntesis: sin justicia no hay paz auténtica; sin perdón, la justicia puede quedar atrapada en el resentimiento. El cristiano, al recordar que también ha sido perdonado por Dios, está llamado a ofrecer el perdón y a trabajar por una reconciliación que permita reconstruir la convivencia.