Letter 215 From Augustine to Valentius
- San Agustín
- Christian Literature Publishing Co.
- Buffalo, NY
- 426 d.C.
Agustín rechaza tanto las pretensiones pelagianas de que la gracia se merece por las obras humanas como la negación contraria del juicio según las obras personales y el libre albedrío. Los niños no bautizados, afirma, son juzgados por el pecado original, mientras que los demás son juzgados por el pecado original y por sus propios actos; sin embargo, todo acto bueno del libre albedrío depende de la previa gracia divina. Para resolver las disputas locales, envía cartas, actas conciliares y documentos pontificios, invocando el comentario de san Cipriano sobre el Padrenuestro y su propia carta anterior a Sixto como testimonios de la gratuidad de la gracia. La libertad humana es real, pero impotente para alcanzar el bien sin el auxilio de Dios. La gracia es necesaria para la conversión, la perseverancia y la salvación, por lo que los creyentes deben mantener la humildad respecto de sus dones. Las imágenes bíblicas de los caminos rectos y a la derecha expresan la cooperación entre el precepto y la ayuda divina: Dios crea y hace posibles las buenas obras, mientras que los caminos del pecado brotan de la libre elección humana. Incluso las buenas obras entrañan un peligro espiritual si se atribuyen a uno mismo y no a la gracia. Agustín previene por igual contra la autosuficiencia y la relajación moral —la excusa de que la gracia permite perseverar en el pecado—, e insta a los cristianos a morir al pecado, vivir con rectitud y perseverar en la paz de Dios.
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