Papa Leo XIV celebra su 71.º cumpleaños con la apertura de una exposición de agua en la Biblioteca Vaticana
Papa Leo XIV celebró su 71.º cumpleaños en el Vaticano con el lanzamiento de la exposición de arte contemporáneo “AQVA”, centrada en el agua, en la Biblioteca Apostólica Vaticana el lunes 14 de septiembre de 2026; la exposición, parte del tema “Catástrofe y Maravilla”, estará en exhibición en la Biblioteca Vaticana hasta el 14 de mayo de 2027.
17 days ago
El papa León XIV celebró su 71.º cumpleaños el 14 de septiembre de 2026 con su primera visita como pontífice a la Biblioteca Vaticana, donde inauguró la exposición «AQVA: Catástrofe y maravilla» y anunció la construcción de un nuevo edificio para conservar los fondos de la biblioteca y del Archivo Apostólico Vaticano. 1
León XIV afirmó que era providencial celebrar su cumpleaños en la biblioteca porque su madre había trabajado como bibliotecaria. Durante la visita examinó libros y monedas históricas, y compartió un pastel con el personal de la institución. 1
La exposición, abierta al público del 25 de septiembre de 2026 al 14 de mayo de 2027, presenta el agua como una fuerza capaz de dar vida y provocar destrucción. Entre sus elementos figura una gran instalación con forma de ola colocada sobre andamios en el exterior de la biblioteca. 1
Mediante un decreto emitido el mismo día, el papa ordenó construir en un terreno actualmente utilizado como estacionamiento un edificio moderno dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano. El proyecto albergará fondos de la Biblioteca Vaticana y del Archivo Apostólico Vaticano, y deberá ajustarse a principios arquitectónicos y tecnológicos contemporáneos. 1
La decisión revierte el plan establecido por Francisco en 2022 para trasladar parte de los fondos excedentes al Pontificio Seminario Romano Mayor debido a la falta de espacio. Ese emplazamiento seguirá utilizándose hasta que concluya el nuevo edificio. 1
La Biblioteca Apostólica Vaticana, fundada formalmente en el siglo XV, conserva unos dos millones de libros, 100.000 documentos de archivo y cientos de miles de monedas, medallas y obras gráficas. 1
En su intervención, el papa recordó el episodio decisivo de la conversión de san Agustín: la voz de un niño que cantaba «toma y lee» lo llevó a leer un pasaje de la Carta de san Pablo a los Romanos. Según el relato de Las confesiones, esa lectura penetró en su corazón y disipó sus dudas. 1
León XIV, perteneciente a la Orden de San Agustín, destacó que la desaparición de la duda no acabó con el deseo de Agustín, sino que lo impulsó a estudiar con mayor profundidad las Escrituras y a comparar manuscritos para determinar el texto más fiable. También vinculó esa búsqueda con la labor de quienes preservan, estudian y ponen los libros a disposición de los investigadores. 1
El Vaticano publicó además un segundo decreto que anuló las disposiciones adoptadas por Francisco en marzo de 2021 para reducir los salarios de cardenales y empleados vaticanos como medida de ahorro durante la pandemia de COVID-19. 1*
Explora la relación entre el agua y la doctrina católica
La relación entre el agua y la doctrina católica es profundamente bíblica, sacramental y cristológica. El agua no es divina por sí misma, pero Dios la ha elegido como signo visible de su acción salvadora, especialmente en el Bautismo.
El agua aparece primero como fuente de vida. En la tradición bíblica simboliza la fecundidad, la conservación de la vida y la acción vivificante de Dios. Por eso los profetas comparan el don del Espíritu con ríos que fecundan la tierra seca.
Esta dimensión recuerda que la creación es un don recibido, no una realidad absolutamente disponible para el dominio humano. Sin embargo, las fuentes suministradas no desarrollan explícitamente una doctrina católica completa sobre la gestión ecológica del agua; esa aplicación debe formularse con prudencia.
La Iglesia interpreta varios episodios del Antiguo Testamento como figuras o anticipaciones del Bautismo:
La liturgia de la Vigilia Pascual recuerda solemnemente estos acontecimientos como prefiguraciones del misterio bautismal. El papa Francisco resume esta unidad afirmando que Dios empleó el agua en diversos momentos de la historia de la salvación hasta orientarla hacia el agua del Bautismo.
El agua posee así un doble simbolismo: puede significar vida y purificación, pero también muerte y juicio. Ser sumergido expresa morir al pecado; salir del agua expresa renacer a la vida nueva en Cristo.
El centro doctrinal de esta relación es el sacramento del Bautismo. La Iglesia enseña que el agua bautismal es signo sacramental eficaz del nuevo nacimiento: por el Espíritu Santo, la persona nace a la vida divina.
No se trata de que el agua posea poder mágico. El papa Francisco, siguiendo a san Ambrosio, explica que el agua lava externamente, pero la eficacia salvadora procede de la gracia de Cristo y de la acción del Espíritu Santo.
Por eso el Bautismo no es simplemente un símbolo psicológico o una ceremonia de incorporación social. Es una acción sacramental en la que Dios comunica realmente una vida nueva. El bautizado es incorporado a Cristo, muere y resucita sacramentalmente con él y queda integrado en su Cuerpo, la Iglesia.
En el Evangelio, Jesús habla del “agua viva”. Esta agua representa al Espíritu Santo, que procede de Cristo y conduce a la vida eterna. Por eso el Catecismo relaciona el agua con el Espíritu que vivifica interiormente al creyente y lo hace participar de la vida de Dios.
La relación llega a su punto culminante en la cruz: del costado traspasado de Cristo brotan sangre y agua. La tradición cristiana ha visto en este signo una referencia a la vida sacramental de la Iglesia, especialmente al Bautismo y a la Eucaristía.
Así, el agua no remite solamente a una purificación moral. Remite a Cristo muerto y resucitado, fuente de la gracia y del Espíritu.
El Bautismo realizado con agua y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo introduce a la persona en la comunión trinitaria. El papa Benedicto XVI lo describe como adopción y entrada en la familia de Dios.
El agua bautismal expresa, por tanto, varias verdades inseparables:
La tradición patrística desarrolló estos significados. San Ambrosio, por ejemplo, interpretó el diluvio como figura del Bautismo: el pecado queda disuelto y comienza una vida orientada hacia la justicia.
En la doctrina católica, el agua permite contemplar la totalidad de la salvación:
La Iglesia, por tanto, ve en el agua un signo humilde pero extraordinariamente rico: recuerda que la salvación afecta al ser humano entero, cuerpo y alma, y que la gracia divina utiliza realidades materiales para comunicar una vida sobrenatural.