Desaparición forzada de obispo nicaragüense denunciada como crimen contra la humanidad
El obispo Juan Abelardo Mata, de 80 años, ha estado desaparecido durante 19 días después de haber sido detenido dos veces por la policía nicaragüense en junio; su paradero es desconocido. La investigadora Martha Patricia Molina ha calificado la desaparición como un crimen contra la humanidad, citando el patrón de la dictadura Ortega‑Murillo de atacar al clero. Los obispos de Centroamérica y actores internacionales, incluido el Departamento de Estado de EE. UU., exigen pruebas de su seguridad y atención médica, señalando sus condiciones de salud. El gobierno nicaragüense afirma que ha regresado a casa tras una “investigación necesaria”, pero contradice esto con silencio y falta de evidencia, lo que genera preocupación por un posible maltrato.
2 months ago
El obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, de 80 años, lleva desaparecido 19 días tras ser detenido por la policía nicaragüense en dos ocasiones a finales de junio, y su caso ha sido calificado como un “crimen contra la humanidad” por investigadores y líderes eclesiásticos. 1
La investigadora Martha Patricia Molina denunció que la desaparición de Mata es obra de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, señalando que la práctica del régimen es infligir el mayor daño posible a los sacerdotes. 2
Diversas voces, entre ellas el sacerdote exiliado Edwing Román y el exembajador de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields, pidieron pruebas de vida del obispo y una respuesta clara del gobierno. Ambos instaron al Papa a intervenir y a que gobiernos como el de EE. UU. presionen al régimen. 1 2
Mata padece diabetes, problemas de visión y usa un marcapasos. Fue arrestado mientras rezaba por la Iglesia perseguida el 28 de junio y, aunque el Ministerio del Interior afirmó que regresó a su casa en “perfectas condiciones”, no se ha permitido su acceso a atención médica. 2
Los obispos de Centroamérica solicitaron al gobierno nicaragüense autorizar una visita médica. La comunidad católica y organizaciones de derechos humanos, incluido el Departamento de Estado de EE. UU., exigen pruebas de que Mata está vivo y en buen estado. 1
Mata fue obispo de Estelí de 1990 a 2021, tras haber sido sacerdote salesiano desde 1976 y obispo auxiliar de Managua. Es reconocido por su defensa de los derechos humanos y su crítica al gobierno, lo que lo convierte en “la última voz valiente” de la Iglesia en Nicaragua. 2*
¿Cómo define la Iglesia Católica la desaparición forzada de clérigos como crimen contra la humanidad?
La Iglesia Católica no ofrece, en estos textos magisteriales disponibles, una definición “tipo diccionario” de “desaparición forzada de clérigos” como tal, pero sí indica claramente qué entiende por “crímenes contra la humanidad” y cómo ciertas conductas —como la abducción/kidnapping, la privación arbitraria de libertad, la tortura y los ataques generalizados o sistemáticos contra civiles— se encuadran moral y jurídicamente en ese concepto.
En sus intervenciones ante organismos internacionales, la Santa Sede subraya que los crímenes contra la humanidad son de los “más serios” en el derecho internacional, y se caracterizan, en lo esencial, por que implican:
Aunque el término “desaparición forzada” no aparece explícitamente en las citas proporcionadas, la desaparición forzada se describe (por analogía conceptual) como una forma de abducción/kidnapping que termina en una negación prolongada de la libertad, con riesgo de malos tratos (incluida la tortura) y un efecto de terror y deshumanización.
Los textos que sí tenemos permiten hacer esta conexión:
San Juan Pablo II identifica la “abduction of persons for political reasons” (la abducción de personas por razones políticas) como un caso en el que hay que examinar “qué criterios” protegen los derechos de todos, situando la base última de esos derechos en la dignidad humana.
Además, el Papa Francisco menciona explícitamente que, en conflictos, puede haber muchas personas secuestradas, incluyendo obispos y sacerdotes, e invita a la oración por su regreso.
La Congregación para la Doctrina de la Fe, en Dignitas Infinita, recoge enseñanzas conciliares para afirmar que la dignidad humana se viola cuando hay ofensas como:
Una desaparición forzada suele comportar precisamente (al menos) abducción + privación de libertad + ocultamiento del paradero, y con frecuencia puede implicar tortura o tratos inhumanos; por eso, a nivel de principios, cae en el mismo orden de violaciones gravísimas de la dignidad que estos textos describen.
La clave, según la Santa Sede en sus declaraciones, no es sólo el acto aislado, sino el contexto: si hay prueba creíble de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, entonces se exige rendición de cuentas y puede tratarse como crimen contra la humanidad.
En los textos disponibles, los obispos y sacerdotes aparecen como posibles víctimas de secuestros en contextos de violencia, lo que muestra que el clero puede ser incluido entre quienes sufren el daño en una lógica de ataque a comunidades y derechos.
Por tanto, si la desaparición forzada de clérigos ocurre como parte de un patrón de violencia que afecta a una población civil (por ejemplo, como persecución de comunidades religiosas) y se acompaña de impunidad o de la falta de protección efectiva, el encuadre “crímenes contra la humanidad” es coherente con el criterio señalado por la Santa Sede: ataque generalizado o sistemático + violaciones gravísimas contra civiles + exigencia de responsabilidad.
En las fuentes proporcionadas no hay una formulación explícita que diga: “la Iglesia define la desaparición forzada de clérigos como crimen contra la humanidad” en términos literales. Lo que sí existe es:
En conjunto, esto permite afirmar con rigor que la desaparición forzada de clérigos puede ser valorada por la Iglesia bajo el mismo marco moral-jurídico cuando se verifican esos elementos de gravedad y patrón.
En resumen: la Iglesia vincula “crímenes contra la humanidad” con ataques generalizados o sistemáticos contra civiles que implican violaciones gravísimas (como abducción, tortura, encarcelamiento arbitrario y ocultamiento), y por eso exige rendición de cuentas; aplicado a clérigos, el razonamiento depende de que la desaparición forzada ocurra dentro de ese patrón y régimen de impunidad.